El agua, pura, hermosa, llena de vitalidad. El agua que abarca lo ancho y vasto de este planeta , sin ella no vivirían los peses y otras criaturas maravillosas que circundan por sus caudales… ella que nutre a los árboles, a los bosques, a las praderas y a las flores; ella tan tranquila y serena, tan sabia y cristalina. Pero a la vez con la fuerza para oxidar hasta la mejor de las espadas y para romper hasta la más fuerte de las rocas sin importar cuánto demore en hacerlo.
Ella que se presenta quieta y apacible en los glaciares, que cae desde lo alto de las montañas , que se manifiesta a través de la lluvia y que nos conmueve cuando se hace llanto; y que brinda al caer la noche todo el esplendor de la luna reflejada en su hermoso espejo natural.
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